sábado, junio 27, 2026

Renovando el Blog


Durante un tiempo utilizamos este sitio para anotar los avances y contratiempos que teníamos mientras renovábamos la casa y buscábamos rescatar el parque. Pensábamos que con el tiempo luego no recordaríamos algunas cosas y otras no sabríamos con precisión en que momento habían ocurrido.

Pasados 22 años desde que empezamos y con el proyecto vivo y reclamando nuevas atenciones creo que es momento de actualizar el blog, dar vuelta y archivar algunas vivencias y dar espacio para compartir nuestra visión global del proyecto, algunas experiencias que puedan servir y por sobre todo, intentar contagiar nuestra amor por el Delta.

Como esto lo hacemos en los momentos libres, con las contramarchas de quien relee lo escrito, no le gusta, borra y vuelve a escribir una y otra vez, esperamos que quienes nos siguen, entiendan las des-prolijidades en las que seguramente vamos a incurrir.    


viernes, enero 29, 2021

Porter 14.8.16

 


Luego de un largo viaje, no hay como regresar a Supiavento y refugiarse del mundo. Una tortilla casera, una porter con el tiempo de maduración adecuado,  más una buena compañía son ideales para sentarse a pensar en que otras cosas se pueden hacer, porque como decía Ortega y Gasset, "Tenemos poco dinero: pero ¡Muchas menos ideas!".

miércoles, octubre 30, 2013

Todos las personas una sola persona

Nos visitaron Simón, Juan, Mauricio,Mauricio, Florencia, Fernando, Margareth, Alejandro.
Chilenos, Peruanos, Colombianos, Argentinos. Podríamos haber sido chinos, polacos, rusos, vietnamitas.

Nos conocimos ese día. Compartimos la misma casa, la misma comida. Convivimos. Vivimos los mismos instantes de la vida. Cuando miremos para atrás, o desandemos nuestra historia como un hilo que nos ata con nuestro nacer, habrá un nudo en el que ellos y nosotros estaremos unidos, indefectiblemente, por siempre.

No hubo más acuerdo que el compartir 3 días y la navegada. No más contrato que la palabra, ni más garantía que la mirada franca. Compartimos la noche y el fuego. También el agua y el vino. Hombres con rastras, y niñas de pelo corto. Viejos de 50 y jóvenes de envidiables 19.

Soffia vento.

Solo dejar que fluya. Dejar que pase. El viento que Teilhard de Chardin imaginaba. Animarse a vivir, a permitir que toquen nuestra puerta. La vida es un sin número de oportunidades, que negamos constantemente.

En la mano que Dios y el diablo jugaron ese día, los chicos nos obsequiaron la oportunidad de conocerlos, y ganamos la partida.


 

lunes, junio 10, 2013

Delta en Invierno

 Una de las cosas que recuerdo particularmente de cuando era chico es el delta en invierno. Ir a dormir era meterse entre sábanas frías casi húmedas. Se calentaba un ladrillo en la estufa a leña que luego envuelto en tela servía de bolsa de agua caliente. El mismo era colocado en la cama minutos antes de irnos a dormir. Luego una vez que estábamos acostados había que patalear rápidamente para que la parte de las sábanas en contacto con uno se calentara. Los extremos de la cama, helados, intentaban no se visitados durante la noche. Ir al baño, implicaba no solo levantarse y abandonar el calor que se había logrado, también salir y atravesar la galería para llegar al baño que estaba en el otro extremo de la casa. En esa época la luz era de pequeños faroles a kerosene que quedaban apagados durante la noche. Si llovía el trayecto había que hacerlo caminando, (siempre descalzos) por las maderas mojadas del piso y a oscuras. Existían también las bolsas de agua caliente de goma, dada su peligrosidad, siempre estaba el cuento de alguien a quien se le había salido el tapón y quemado, nos tocaban los ladrillos.

En contraste con esto Supiavento tienen en cada habitación una estufa, con lo que se corta la humedad y el frío. Para los que gustamos de la isla, el invierno es especial. El delta se viste de colores en cada estación, y los del invierno son especiales, por los tonos amarillos y ocres. No hay mosquitos, lo cual es una ventaja a la hora de disfrutar del parque y para los que amamos la tranquilidad, no hay motos de agua y el trafico se reduce a mínimos que pueden tocar la simple inexistencia de lanchas durante el día. Esto a su vez, trae otra ventaja, los animales se asustan menos, en los días que estuvimos, los patos se paseaban muy tranquilos en el parque y es cuestión de animarse a madrugar para disfrutar de otras especies que normalmente se encuentran escondidas por el ruido. Por supuesto, no se puede uno bañar en el río, pero esto se reemplaza con un buen baño de inmersión con agua caliente, mirando el jardín y  un vaso de vino


jueves, marzo 21, 2013

Visita de amigos


La mañana. Muy temprano. El silencio comienza a ser perturbado por los pájaros y el río hierve por los primeros rayos, y se inunda de niebla y se esconde y desaparece. El río que envuelve secretos en su lecho de ramas y fango. Momento en que no se distingue la tierra del cielo, o se confunden o son lo mismo. Tiempo para el café, el te o el mate. Para leer a Morin, a Derrida, a T. de Chardin, o a Hugo Mujica, o para no leer nada, ni siquiera pensar. El río que Maupassant describe, amenazante e infinito cuando se lo navega de noche. Cálido, confidente, casi cómplice cuando en la misma noche, nos sentamos en su orilla. Ruidoso y amable de día. El río se despereza, se abre, se muestra y despierta con toda la isla.


viernes, abril 13, 2012

Un lugar agreste y amigable

El delta del Paraná tiene algunas ventajas que quizás los que estamos acostumbrados a ir a diario no valoramos. Sus aguas turbias no albergan mas que peces inofensivos, es factible nadar sin temer por pirañas o animales como yacarés y cocodrilos. El único animal peligroso que conozco es la raya o chucho de río. De chico recuerdo que las pescábamos desde el muelle donde nos bañábamos, nunca tomamos precauciones, seguramente por que con un poco de ruido preferían escapar a algún lugar mas tranquilo. Solo cuando tirábamos el tramayo en la desembocadura del  San Antonio, en una época que no estaba de moda y nadie transitaba, caminábamos arrastrando los pies por el barro para evitar pisarlas y en caso de tocarlas con los pies pudieran escapar. No hace falta estar vacunado, no hay enfermedades que uno pueda contagiarse, la picadura de un mosquito, hoy por hoy, es solo una roncha que se va con el tiempo.
Es decir, para disfrutar del Delta del Paraná no hacen falta más que las ganas de hacerlo. No hay que tener  mayores precauciones que las que se deben tomar en cualquier lugar con agua. A menos de 3 horas de pleno centro, u hora y media desde la estación de Tigre, nos encontramos en un lugar donde la naturaleza consigue escapar de las reglas de la ciudad.. Islas que aun son salvajes, plenas de vegetación típica, y ríos que gracias a su caudal se defienden de la contaminación. Los pavos del monte y las gallinetas frecuentan el jardín a la salida y puesta del sol.
En verano los chicos pasan la mayor parte del tiempo jugando en el agua. Hay que insistir para que salgan a comer y luego para que dejen pasar un tiempo antes de retornar al agua. La noche es propicia para jugar a las escondidas en juegos que se pueden prolongar hasta bien entrada la noche. Ideal si cada niño llevo una linterna para jugar a la mancha iluminando a los compañeros en lugar de tocarlos. Los días lluviosos invitan a jugar a las cartas o con algún juego de mesa, si esto se produce después de varios días de calor es un bálsamo para el cuerpo. La pesca se divide entre los que saben encarnar y los que no. Secreto, en algunos lugares enterramos troncos de sauce que se descomponen fácilmente y son un lugar buscado por las lombrices. Debo señalarlos para que luego no quede todo el terreno con pozos. Andar en bote o kayak, la guerra de bombitas de agua entre embarcaciones, preferible a la guerra de barro y por supuesto juntar la leña para hacer fuego son, las primeras con más entusiasmo y la última con reparos, algunas de las actividades que realizamos.